Casi el 30% de los niños españoles de edades comprendidas entre los 3 y 12 años tiene exceso de peso -un 7,1% padece obesidad y un 21,2% sobrepeso. Es una cifra alarmante, y los padres tenemos mucho (o todo) que ver. Es importante tener claras una serie de aspectos sobre alimentación infantil que en muchas ocasiones no veo a mi alrededor. Cuando trabajaba como monitora de ocio y tiempo libre veía como los niños llevaban para el recreo: zumos, bollos, galletas, batidos... Y a la salida sus padres le esperaban con una merienda similar. Por mucho que les cuenten a esos niños que hay que comer sano y les regañen porque no se comen las verduras no vamos a avanzar absolutamente nada. No vale con que compensen, como merienda un bollo y que cene pescado. Lo ideal es ofrecerles una alimentación saludable, desde el minuto 1.
He leído un libro muy interesante al respecto: Se me hace bola. Cuando los niños no comen como queremos que coman. Escrito por Julio Basulto. Me parece que presenta una forma de abordar la alimentación infantil muy interesante, y me gustaría compartir con vosotros algunas cuestiones que se abordan en el libro que me parecen fundamentales.
Lo primero es que un niño debe comer siempre a demanda. Estamos acostumbrados a escuchar que hay que darles teta a demanda o biberón a demanda. Pues con la comida igual. Que el niño escoja lo que quiere comer y la cantidad que quiera comer. Es importante que aprendan a obedecer a las señales que les manda su cuerpo de hambre y saciedad. Y creo que todos conocemos la sensación tan desagradable que se puede tener cuando te obligan a comer más allás del apetito que tengas. Además, ellos saben mejor que nosotros cuanta comida necesitan. No debemos forzar a que los niños coman de más, ni por las buenas (Si te acabas el plato nos vamos al parque) ni por las malas (Como no te acabes el plato no bajas al parque).
Ya veo a más de uno llevándose las manos a la cabeza: ¡Se van a alimentar a base de macarrones y gusanitos! Decir que algo fundamental en todo esto es que los niños deben tener disponibles alimentos saludables (legumbres, carne, verdura, cereales...) y no alimentos superfluos como los denomina Julio. No se alimentarán a base de bollos si no compramos habitualmente este tipo de productos. Y si pasan una racha comiento sota, caballo y rey (léase sopa, macarrones y filetes de pollo) pues se les pasará, no conozco muchos adultos que sigan con esa dieta... Si tienen disponibles otros aimentos saludables puede que en algún momento se lancen a probarlos. Pero sobre todo es más probable que se animen si te ven comerlos. Se destaca en muchos momentos del libro la importancia que tiene el modelado en este asunto. No vale con decirles, come sano, nos tienen que ver, y percibirlo como algo normal. No vale que te vean beber refrescos y que les digas que tomen agua. O que la verdura está rica, pero en casa no se pruebe...
Os copio un extracto del documento "Si tú comes frutas y hortalizas ellos también lo harán" elaborado por el Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP-AEDN), donde refleja claramente que los niños aprenden de nosotros más de lo que pensamos:
Una investigación, publicada en noviembre de 2008 en la revista Archives of Pediatric and Adolescent Medicine, mostró esto de manera práctica. El estudio expuso a 120 niños de entre 2 y 6 años a 73 alimentos distintos y se les instó a que realizasen “la compra”. Las compras fueron muy similares a lo que los cuidadores compraban de manera habitual, hecho que apoya la teoría de que existe una influencia clara del modelo de los adultos. Así, la compra de bebidas o alimentos clasificados como saludables por dichos niños se asociaron de forma estadísticamente significativa con lo que los cuidadores habían declarado comprar habitualmente en una encuesta previa, pese a la corta edad de los niños (Sutherland LA y cols., 2008).
Qué hacer con esos alimentos superfluos de los que hablábamos antes (bollería, chuches, refrescos, fast food...): No ofrecer, no negar. Nosotros (ni nuestro entorno. abuelas del mundo, atentas a este párrafo...) no vamos a poner a su disposición este tipo de alimentos. Pero si llegan a sus manos, pues tampoco vamos a montar una escena. El no ofrecer también implica intentar evitar que les entre el antojo por ejemplo porque pasemos por una pastelería antes de llegar a casa, o teniendo en casa un armario con este tipo de comidas. Hay ocasiones en las que comemos diferente, un cumpleaños con la tarta, si vamos al cine a lo mejor cogemos palomitas. Si es algo puntual, disfrutemos de ello yo no veo problema, pero sí cuando es diario, ahí cambia la cosa.
No recuerdo si Julio comenta esto en su libro, pero para mi es fundamental: No se debe premiar a los niños con comida. La comida es eso, comida, sirve para alimentarnos, y no podemos utilizar el argumento de "ya no comas más chocolate que te va a doler la tripa" y después decirles que si se acaban los deberes les damos un huevo de chocolate. Hay muchísimas cosas que podemos utilizar para reforzar si es que quieres utilizar premios, que esto daría para otro post.
No recuerdo si Julio comenta esto en su libro, pero para mi es fundamental: No se debe premiar a los niños con comida. La comida es eso, comida, sirve para alimentarnos, y no podemos utilizar el argumento de "ya no comas más chocolate que te va a doler la tripa" y después decirles que si se acaban los deberes les damos un huevo de chocolate. Hay muchísimas cosas que podemos utilizar para reforzar si es que quieres utilizar premios, que esto daría para otro post.
Otro aspecto que destacar es que un zumo no equivale a una pieza de fruta, y no deberían tomar más de
medio vaso de zumo al día. Hay que tener en cuenta que el zumo, sea o no natural, tiene muchos azúcares y le hemos quitado la fibra, algo de lo que precisamente carecen los niños. Además es importante cuando se de el zumo al niño que lo tome acompañado de alguna otra comida, loz zumos por su contenido en azúcar son muy cariogénicos, de este modo disminuye el riesgo. Aquí tenéis otro documento de (GREP-AEDN) que habla sobre este tema: ¿Se puede considerar el zumo de frutas como una ración de frutas?
medio vaso de zumo al día. Hay que tener en cuenta que el zumo, sea o no natural, tiene muchos azúcares y le hemos quitado la fibra, algo de lo que precisamente carecen los niños. Además es importante cuando se de el zumo al niño que lo tome acompañado de alguna otra comida, loz zumos por su contenido en azúcar son muy cariogénicos, de este modo disminuye el riesgo. Aquí tenéis otro documento de (GREP-AEDN) que habla sobre este tema: ¿Se puede considerar el zumo de frutas como una ración de frutas?
La ingesta de fibra en los españoles es muy baja, así que yo he seguido una recomendación que da el autor, y es sustituir por integrales, el arroz, la pasta... La verdad es que no se me había pasado por la cabeza, y lo hemos probado y su forma de cocinar es muy parecida, algo más de tiempo de cocción y su sabor bueno.
Quiero finalizar la entrada con un párrafo del libro que me ha impactado bastante, y me ha reafirmado en la necesidad que supone alimentar adecuadamente a los niños:
"Adipocito que se crea, adipocito que no se destruye" Las células que almacenan grasa, los adipocitos, se crean en la infancia. Cuanto peor sea nuestra alimentación en dicha época y más sedentarios seamos, más adipocitos generaremos. En la edad adulta, si engordamos, prácticamente no creamos más adipocitos, sino que aumentamos su tamaño, "cebamos" los que ya tenemos. Algo que es mucho más fácil que ocurra si tenemos muchos de base.
Creo que este parrafito es clave para darnos cuenta de que mal alimentar a los niños no sólo les afecta ahora, sino en el futuro.
En el libro se abordan otros muchos aspectos de la alimentación infantil, a mi me parece una lectura fundamental, ya me contaréis si os ha gustado a vosotros.

