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jueves, 12 de abril de 2012

Sin papillas

Para terminar de enervar a nuestro entorno más cercano hemos decidido introducir la alimentación complementaria sin triturar. El término concreto es baby led weaning, que conlleva no solo darle la comida en trozos sino que es alimentación a demanda, vamos como hasta ahora con el pecho. Come ella sola (sin cucharas de momento) los alimentos que quiere y en la cantidad que ella quiere, nos fiamos de que ella puede comer lo que necesita si le dejamos. Ante ésto ya están echándose las manos a la cabeza: ¡se va a atragantar!, ¡va a estar mal alimentada!, ¡sólo va a comer guarrerías!, ¡ésta niña va a hacer lo que le de la gana en la vida! Sí, hasta ese punto puede llegar el catastrofismo ajeno...
Relax por favor, no nos hemos vuelto locos, ni estamos alimentando a Emma al tuntún... ¿Cuáles han sido los motivos que nos han llevado a decidir hacerlo de éste modo?

- Con siete meses Emma tiene la capacidad de masticar (sí con las encías), mover la comida por la boca y tragar los trozos. El filete de ternera no, éste sólo lo chuperretea, pero la mayoría de los alimentos blandos los traga sin problemas. Antes era necesario triturar los alimentos de los bebés porque se introducían muy pronto, incluso a los dos o tres meses. La explicación es sencilla: cuándo empezaron con la teoría de 10 minutos en cada pecho cada 3 horas, se cargaron la mayoría de las lactancias, a la madre "se le iba la leche" o el niño lloraba por hambre. Las leches de fórmula estaban a años luz de las actuales, así que o les metían la alimentación complementaria antes o las necesidades nutricionales del niño no estaban cubiertas ni de lejos. A un bebé tan pequeño es necesario triturarselo todo, pero a un bebé de 6 o 7 meses ya no es necesario, con tener un poco de cabeza con lo que se les da es suficiente. Sin embargo por costumbre hemos seguido con los triturados.
Aquí tenéis un vídeo donde se ve a una nena comiéndose el pollo al más puro estilo Obelix. Emma no come tanto ni de lejos, cada uno va a su ritmo.




- Me parece además que comer purés bien pasaditos por la batidora día tras día tiene que ser bastante aburrido para el bebé. No se piensa en que los bebés disfruten de la comida. Ellos tendrán purés varias veces al día, misma textura, distinto sabor, a veces le gustará otras no, pero la cuchara implacable de mamá/papá/abuela se los "meterá pa el cuerpo" por muchas trabas que ponga el bebé en cuestión (que por lo que se ve son bastantes). Creo que darles la comida sin triturar y mezclar les aporta mucha más riqueza, el arroz sabe de una manera determinada, con una textura concreta, puede ir acompañado de otras comidas que cambian su sabor, y que Emma aprenda ésto me parece más importante que que se tome un biberón de leche con cereales sin gluten (que no se yo por qué las farmacias venden tantas cajas de ésto cuándo los ingredientes son simplemente arroz y maiz...). Además cuándo se hacen papillas siempre se mezclan distintas cosas: para comer puré de patata, calabaza, puerro, judía verde y un trozo de pollo. Entonces no sólo ya la textura de cada alimento la hemos perdido en la batidora, sino que el sabor también ha quedado diluido en ésta multitud vegetal.

- Con los purés los niños comen demasiado, yo no soy capaz de merendar medio plátano, media pera, media manzana, el zumo de una naranja y una galleta, pero ese es el contenido de la papilla de la tarde de muchos bebés. Ésto tiene a priori una consecuencia problemática bajo mi punto de vista, es que los bebés pronto dejan de tomar tanta leche como necesitan. Para un lactante esa papilla debería complementar a la leche, no sustituirla. En éste punto me da igual que sea leche artificial o materna. Las calorías de las papillas son bajas, si lo miras bien es más o menos lo que comeríamos si estuviesemos a dieta... son pocas calorías pero llenan el estómago demasiado para que puedan tomar el alimento principal que es la leche. Por éste motivo dejamos que Emma coma hasta cuánto quiera, no la forzamos a comer más de lo que puede. Eso sí, si tienen a su alcance chucherías y alimentos poco saludables ésto no es posible, porque desde luego que se llenaría de éstos alimentos y a los sanos poco caso les haría. Tampoco damos mayor importancia a la hora de comer, lo ideal es no intentar que coma más con dibujos, ni avioncitos, ni esta por papá... si no lo que hacemos es reforzar que no coma bien,, que es justo lo que queremos evitar. (Lo sé, es fácil de decir cuándo tiene 7 meses, ya os contaré cuándo vaya siendo más mayor cómo nos va la cosa).

- Ni el mejor juguete educativo va a estimular más a tu hijo como dejarle alimentarse solo. Cuándo tú dejas a su alcance el alimento preparado por ejemplo en tiras o palitos para que vaya comiéndolo, está experimentando con texturas, temperaturas, formas... tiene que coordinar para que (al menos parte de la comida) llegue a su boca, para no aplastar un alimento blandurrio, que no se le escurra el trozo de fruta, o tratar de recuperarlo si se le ha caído por la trona. Es un proceso de aprendizaje  que se repite todos los días varias veces. La limpieza postexperimental también tiene esa cadencia por supuesto...



Esos eran básicamente los motivos que nos llevaron a babyledweanear. Después de un mes más o menos nuestra experiencia por el momento es buena, Emma disfruta de las comidas, momento que comparte con nosotros porque come en la mesa familiar. Aún toma pocas cantidades pero bastante variado, menos la fruta que no la quiere ver ni en pintura. Hay momentos que son más difíciles, sobre todo al principio porque hacen ruidos raros, parece que se esté medio atragantando, y aunque hayas leído que son ruidos normales que hacen cuándo están aprendiendo a tragar y ella sola lo resuelva bien (echa el trocito y sigue comiendo tan contenta mientras tanto tú estás al borde del desmayo) asusta. De hecho al principio pensamos seriamente  en dejar los trozos y darle las papillas. Ya rara vez le ocurre. 

Algunas cosas que hay que tener en cuenta por seguridad son: 

* Conocer qué alimentos debemos evitar al principio por el tema de las intolerancias y las alergias, como cuándo introducir el gluten, huevo, pescado... las indicaciones de la enfermera en éste sentido son las que hemos seguido nosotros.
* Evitar alimentos con los que se puedan atragantar: frutos secos, alimentos demasiado duros...
* Que coman siempre erguidos evitar alimentarlos de éste modo en hamacas, sillas de coche...
* Siempre acompañados bajo tu supervisión.

Para más información sobre éste tema los libros que he consultado han sido:
Gill Rapley y Tracey Murkett (2008) Baby-led Weaning: Helping Your Baby to Love Good Food. Vermilion  (En inglés aunque ya lo han traducido como: El niño ya come solo: consiga que su bebé disfrute de la buena comida. 
Además aquí tenéis dos guías una básica y otra más extensa sobre el tema que están genial.

miércoles, 15 de febrero de 2012

¿Preparado para la alimentación complementaria?

Emma tiene cinco meses y medio, hasta ahora no estaba en absoluto preparada para empezar con la alimentación complementaria, ni había necesidad ninguna, porque con la leche sus necesidades nutricionales están más que cubiertas. De hecho a la introducción de los sólidos  se llama alimentación complementaria, porque  complementa la leche, que sigue siendo el alimento principal del lactante. Así que lo de dar la teta o el biberón como postre tiene poco sentido, en todo caso el postre será la alimentación complementaria (en adelante AC).

Por todo lo que había leído, mi idea era empezar con la introducción AC a partir los seis meses, cuando  vieramos que Emma estaba preparada, pero parece que ha decidido adelantarse unos días. Hasta ahora en momentos puntuales había chuperreteado algún trozo de fruta o carne que le ofrecíamos cuándo veíamos que estaba muy interesada en lo que estábamos comiendo. Ella lo investigaba como un juguete más, y al poco rato pasaba a otra cosa. Anoche quería a toda costa comer de nuestra cena, no era adecuada para ella así que no le dejamos, pero ésta vez no se entretuvo con otro juguete, quería lo que teníamos, se "tiraba" a la comida. Al final decidí cortar un trozo de tomate y ofrecérselo. Ella lo cogió, se lo llevó a la boca y al cabo del rato sólo quedaba la piel, con las encías había ido mordisqueando y tragando toda la pulpa. Nosotros estábamos todo el rato pendientes, con el miedo de si se iba a atragantar, con cuidado de que no se metiera demasiado a la boca, atentos a cada ruidito que hacía... Pero lo hizo muy bien, estaba encantada.

Sin embargo en muchas ocasiones, los padres no deciden cuándo empezar con la AC en base a la preparación particular de su hijo, sino que se van de la revisión de los 6 meses, o peor aún de los 4 meses, con la hojita donde les indican qué papillas deben de dar a los bebés y cuando. Todos a la misma fecha. No entiendo por qué se entiende y respeta que unos niños hablen, gateen o anden después que otros, pero en la  introducción de la AC no se tiene en cuenta la maduración de cada uno.

 Estoy leyendo el libro "Baby-led Weaning" de Rapley, Gill y Murkett, Tracey y hay un capítulo que quiero compartir con vosotros en el que explican las falsas señales de que un niño esté preparado para la introducción de la AC, que pueden hacer que ésta se introduzca prematuramente:

* Despertares nocturnos: en ocasiones cuando el bebé se despierta por la noche, y se considera que ya debería dormir más de seguido, se da al niño papillas o cereales antes de dormir. La explicación que dan es que el niño quedará más saciado y tardará más en despertarse para comer. El problema de ésta teoría es que los niños no sólo se despiertan para comer, así que la medida suele ser inútil en la mayoría de los casos.

* El niño es muy grande: Cuándo el niño es grande puedes pensar que como ya está tan crecido con la leche no basta, que necesita otras comidas para estar bien nutrido. Ésto no es así, como hemos dicho el alimento principal del lactante es la leche, y la maduración de su sistema digestivo, la desaparición del reflejo de extrusión, y otras condiciones necesarias para empezar con la AC no dependen del tamaño, sino de su edad y de su grado de madurez particular.

* El niño es muy pequeño: También tenemos la otra cara de la moneda, el niño es pequeño. No llega al percentil que algunos consideran óptimo y a pesar de que está sano y contento ven que necesitaría coger peso. Aquí adelantar la AC es incluso contraproducente: las papillas infantiles con las que empiezan la AC los niños son de fruta y de verduras, vamos que llenan el estómago (y la cara, el babero, la trona, los padres...) pero no aportan una cantidad muy grande de calorías. Le hemos puesto al bebé a dieta  sin pretenderlo, está comiendo alimentos con pocas calorías y además tomará menos leche porque es complicado meter en su estómago media pera, media manzana, medio plátano, el zumo de una mandarina y 200ml de leche. Con menos calorías imposible que engorde más, en muchos casos ocurre lo contrario, como es de esperar.

* Al niño le empieza a llamar la atención la comida: Aquí yo tuve muchas dudas, a los bebés les llama la atención todo enseguida, pero al principio (cuando Emma tenía 4 meses más o menos) no creo que fuera porque estuviera preparada para comer, simplemente quería saber qué era, igual que cualquier otro juguete. Al principio éramos muy reacios a darle la comida, sabíamos las consecuencias que podría tener introducir AC de forma prematura, pero si era algún alimento que ella podía tolerar (que no fuera potencialmente alérgeno, como ciertas frutas, huevos, pescado...) se lo ofrecíamos. Creo que por si sola es una señal falsa de preparación para la AC desde luego, pero también opino que a Emma le venía bien explorar esos objetos-alimentos que le llamaban la atención, sin forzarla para nada a que los comiera.

* El bebé hace movimientos de la boca como si comiera. Ésto era muy típico, Emma cuando nos veía comer hacía movimientos con la boca. Bueno, cuando comíamos y cuándo no, pero en las comidas, el comentario general era "¡mira!, ¡ya quiere comer!" Creo que no iba seguido de darle algo para que lo probara por todo lo que estábamos insitiendo su padre y yo en que no se le diera nada. Sin embargo, los autores comentan que ésto está más relacionado con practicar habilidades que luego se relacionarán con el habla que con la masticación. Y que en todo caso sería como una preparación temprana a la alimentación con sólidos, pero no un signo de que ha llegado el momento de empezar con ellos.

* El bebé ya no se duerme después del pecho: Ésto es lo normal, cuánto más crecen menos horas duermen, así que lo de quedarse grogui con la teta, llega un momento que no ocurre siempre (en muchas ocasiones al menos a Emma le sigue pasando, parece una anestesia :D) Pero que no se duerma no quiere decir que tengamos poca leche, o que ya no le alimente y necesitemos darle otros alimentos, es la maduración normal de un niño. Y está tomando lo que necesita que es la leche.

Las señales que sí podemos tener en cuenta a la hora de empezar con la AC, y que coinciden con el nivel de maduración adecuado de su sistema digestivo e inmunológico son:
* Que se pueda sentar sin o con poca ayuda.
* Que pueda llevarse él mismo la comida a la boca.
* Que haya desaparecido el reflejo de extrusión, que hace que escupa cualquier cosa que entre en su boca, (necesario para que no se trague cuerpos extraños)
* Que muestre interés real por la comida.
* También he leído alguna vez que ya le haya salido algún diente, pero no me parece una señal demasiado importante.